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Dos

Tengo cosas que hacer para no salir un año, me da igual el confinamiento”, escribe un amigo. Otro, a la pregunta de qué hacer: “Leer y escribir”. “Trabajaremos el mes de julio”, asegura la tercera. En una esquina del balcón he puesto una silla de plástico con una toalla doblada que ablanda la espalda. A mi lado, la ropa está tendida, la planta está seca y suena el piano del vecino aporreando la misma canción, como una obsesión.  La silla es de las que dan la impresión de que se pueden romper en cualquier momento. Anoche se escuchaba el mar otra vez, casi lejano. El viento lo ha permitido. Y hoy ha amanecido azul. La nieve cubre todavía algunas montañas. Y la brisa viene fresca, como si el hielo quisiera llegar a todas partes. He cogido De qué hablamos cuando hablamos de amor. En el relato Belvedere, Carver escribe: «teníamos esa extraña sensación de que, ahora que nos dábamos cuenta de que ya había sucedido todo, podía suceder cualquier cosa».

 

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