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Obstinación

Surgen arañas nuevas. Más pequeñas y blancas. Tejen una tela casi invisible en el balcón, en el manillar de la bicicleta, en las patas de la mesa. Saben que poco después una mano destruirá su trampa. Yo creo que lo saben. Pero una y otra vez, desde algún lugar oculto, aparecen con esa obstinación infinita. Y cuando dejo de molestarlas, una tarde, un fin de semana, sus telarañas se multiplican. Pero eso dura poco. Y repito, creo que ellas lo saben, pero siguen insistiendo con la esperanza de que un día me rinda. Ese día, el balcón, la bicicleta, la mesa y la casa, serán suyas.

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