Relato

La fuga

Las casas contienen un sistema de circulación tan invisible como el cuerpo. Entre paredes hay tuberías que transportan el agua o la basura diaria que generas y van a parar Dios sabe dónde. “Todo puede fallar”, dice el constructor y dueño del piso mientras busca desesperadamente “el punto de conexión”. El hombre fue capaz de reducir tanto el espacio que sacó ocho apartamentos con vistas al mar de los cuatro iniciales, concentrados en una calle privilegiada y silenciosa, donde los alemanes leen y beben vino blanco convencidos de que están en el paraíso y los de aquí sacan a sus perros, también reducidos a la mínima expresión. “A veces estas cosas pasan”, insiste el hombre desmemoriado mientras sugiere que el misterio puede resolverse buscando detrás de la nevera, o del lavabo, o de la las gavetas que guardan los platos y los vasos de color azul pálido. “Si localizamos la fuga se acaba el problema”, sentencia con mirada de cirujano. “¡Puedo oírlo, es por aquí, es por aquí!”, exclama con la oreja pegada a la pared como si hubiera encontrado la respuesta a todas sus preguntas. De pronto se detiene: “¿Sabes?-dice- me encanta mirar cómo cae el agua en el charco cuando sube la marea, forma como unas cataratas”. Y saca su teléfono y captura una foto mientras sonríe.

Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s