Noviembre

la foto (4)

 

Hay algo inmutable y cíclico en noviembre, como en los primeros días que se hace de noche antes, como la llegada del invierno y las luces de la primavera. Noviembre es perfecto para regresar a la pausa de un plato caliente. No más de cuatro verduras troceadas en el agua hirviendo desvelan la magia primitiva del potaje. El silencio de la cocina. La espera de esta pócima que acaricias con una cuchara de madera. Ese momento de la mañana, cuando el sol parece estar cerca, el desayuno se ha ido, apagas la radio y tienes controlado tu desorden. Los sabores que se heredan sin querer ser imitados son un misterio, cocinados en calderos distintos, por otras manos.

He visto algunas castañas asadas y como las hojas de los árboles comienzan a doblarse para ser arrastradas por el viento de noviembre. Todos los domingos, en la entrada, a pocos metros donde descansan los muertos del cementerio, la gente pide una ración de churros. A menudo desearías que este año acabe cuanto antes. Hay algo algo importante que hacer, casi se resiste a aguantar, un sueño demasiado postergado, un objetivo realista, una quimera rebelde, que ocurrirá cuando todo vuelva a empezar. Antes de cerrar los ojos, lo piensas todas las noches que te permiten pensar.

Hoy he prestado un libro. La mayoría acaban desapareciendo como los discos. Digo una cosa y hago otra. La protagonista es una mujer de cuarenta, ese periodo de la vida en que creías, ingenua, haber hecho las cosas más importantes de la vida.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s