Intimidad

 

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“Temo sentirme demasiado cómodo en mi propia casa, como si creyera que si me siento, perderé todo deseo de cambio”. Hanif Kureishi.    Intimidad.  Anagrama, Colección Compactos.  

 

Como la mayoría de los días, despierto boca arriba. Mantengo los ojos abiertos mientras pienso qué debo hacer hoy, si me espera algún placer, si comienzo a pintar la habitación o a recoger la casa; si debo salir a moverme o llamar en vez de esperar a que llamen. Hace rato que han comenzado a cantar los pájaros en alguna parte del vecindario. Eso parece ser lo único que despierta a la calle de su propio tedio. Ellos cantan como si dijesen: “tranquilos, estamos aquí, somos parte de la naturaleza pase lo que pase”.

Cuando me lavo la cara lo más urgente parece lejano y opto por lo que tengo a mano. Últimamente caliento agua y le añado un poco de té. Por alguna razón, he suprimido la leche, con lo que me gusta. A alguien se le ha ocurrido que la leche es mala y de pronto eso se convierte en una verdad universal. Es la moda de cargarse los alimentos o desestructurarlos: quitarle la lactosa, fabricar bebidas de soja o de almendras que pretenden ser leche pero mucho más caras. Los supermercados están llenos de palillos chinos, salsas agridulces y salmones troceados. Así el mundo parece más cercano y global. Y uno se traga todo eso.

Reviso el correo en el ordenador. El ochenta por ciento es basura y el diez restante es “información”. Al rato hago unas llamadas para preparar el trabajo. Trato de no complicarme la vida, hacer las cosas fáciles, pero me acuerdo de lo que escribiste anoche: “las complicaciones son la sal de la vida Nico”. Acabaste con una risa que podría imaginar amplia. Y puede que tengas razón.

Acabo de terminar “Intimidad”, del escritor y guionista Hanif Kureishi. Es una reflexión sobre la dificultad de tomar decisiones importantes en la vida, como la de abandonar a tu pareja. En este caso, un hombre, escritor y guionista de unos cuarenta años, se debate entre la infelicidad cotidiana de un hogar aparentemente normal y la búsqueda del amor que se ve reflejada, como una ilusión enérgica e incierta, en una amante inolvidable.

En “Intimidad” hay mucha declaración de intenciones e inteligentes reflexiones sobre los desencantos de la edad madura. ”Uno comete errores, se equivoca de rumbo, divaga. Si uno pudiera ver su tortuosa evolución como una especie de experimento, sin ansiar una imposible seguridad – no sucede nada interesante sin asumir riesgos-, se podría conseguir cierto sosiego. Por supuesto que puedes experimentar con tu propia vida. Pero tal vez no deberías hacerlo con la de otras personas”, dice el autor.  

Me gusta saber cómo ha sido la vida de ciertos escritores. Trato de recopilar la información que esté disponible para entender sus circunstancias y comprender cómo han llegado a escribir estas cosas. ¿Acaso no vale la pena?.

 

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