Canteras

la foto (6)

Sería difícil imaginar a esta ciudad sin la playa inmensa que da vida a sus gentes. Donde ahora el agua golpea los muros de un paseo inmenso en movimiento, antes centenares de cuerpos tendidos en la arena ardían al sol. La marea gobierna el curso de lo que ocurre. El paseo deja un mundo abierto: desconocidos que se buscan a sí mismos, camareros automáticos en los bares, terrazas, heladerías. Culturas diversas. La tarde deja otra manera de caminar, en la orilla, con el agua por los tobillos. Sobresalen algunas rocas entre espacios azul turquesa. El mar está quieto. Apenas dos nubes cubren el cielo. Las cafeterías pliegan sus sombrillas. Una pareja, quizás en plena efervescencia amorosa, se abraza en medio de este tiempo incierto. Luego desaparece por alguna de las calles que arrastran día y noche la brisa marina.

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