Momento

La huerta ha dado sus primeras lechugas. Las hojas no han parado de crecer hasta adoptar todas el mismo tamaño. Parece una broma mágica de buen gusto. Se nota el sabor de algo cultivado por manos cercanas, la textura, el agua, la manera en que se mezclan con el vinagre en la ensalada. Todavía quedan muchas cosas por salir y por plantar, pero ya se intuyen los frutos de la tomatera, las calabazas o las cebollas. El perejil es un extra al lado del olivo y del milagro de las rosas rojas y amarillas, resistentes a las sucesivas derrotas de esta tierra que vuelve a tener sentido, como los días en los que todo parece perdido y de pronto, por alguna razón, logras entender que cada cosa tiene su momento. Si no que se lo digan a la huerta.

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