Verano10

la foto

Ayer los pescadores capturaron una criatura enorme que debía venir de las profundidades y la colgaron en el muelle a la vista de todo el pueblo. Nosotros nos acercamos también al espectáculo, donde un cubo recogía la sangre que el pez iba perdiendo por la boca abierta. Sus ojos parecían estar todavía con vida; unas enormes circunferencias oscuras que sobresalían de la piel de la bestia. Eran unos ojos asustados, abiertos e inmóviles después de percibir que alguien estaba dispuesto a sacarla del abismo sin previo aviso. La criatura se sostenía sobre una cuerda bien amarrada a la cola y algún despiadado le había cortado la aleta dorsal. Pasadas las horas, dejó de ser un atractivo inesperado y hasta los niños olvidaron el suceso. No tardó en ser despedazada para  convertirse en trozos carnosos de cualquier túnido que vivía por estas aguas, como los cientos que cada semana cruzan las islas. Los menos afortunados aletean vencidos sobre la madera de los barcos incansables hechos para la matanza.

El tiempo ha pasado más rápido de lo previsto a pesar del esfuerzo común para hacer que los días fuesen lentos y sin demasiados sobresaltos. Mañana te dejaré en la estación y luego regresaré a la casa para estar algunas semanas más por aquí. Ya casi tengo el borrador de lo que pretende ser una historia más o menos legible y en estos momentos eso me ocupa la mayor parte del tiempo. No puedo hacer otra cosa que corregir constantemente los errores en cada frese, las expresiones sobrantes y toda esa tarea de limpiar palabras. No quiero que te vayas todavía pero sabes que me cuesta pedirte que te quedes. En general me cuesta pedirte cosas porque reconozco que no doy lo suficiente para creerme en el derecho de hacerlo. Además, creo que en el fondo no quieres estar más por aquí y aunque la marcha te incomoda, lo que nos separa se impone cada vez más sobre lo que nos une. Un aire extraño entra cada noche a través de la ventana y nos susurra este mensaje en secreto mientras dormimos. Ese aire también está presente mientras el agua enfría nuestras nucas en la ducha y cuando leemos en la terraza, cada uno en un sitio, con la piel abrazada por estos días soleados. No es culpa de nadie por muchas vueltas que le demos al asunto. Lo nuestro se retroalimenta como una idea en sí misma, independiente de lo que pase en el mundo. Es la imaginación la que ha seguido manteniendo la luz encendida, pero todo se paraliza, se convierte en literatura, cuando despertamos cada día en la misma cama y decides la mayoría de las veces dar esos paseos solitarios hasta el acantilado para evitar tus ausencias crónicas y repentinas donde pareces convertirte en otra persona. A veces me pregunto cómo hemos podido estar tan juntos, como cachorros amarrados al vientre de su madre, perdidos, sin futuro, y ahora nos sentimos tan separados. Mañana cargaré las maletas hasta la estación. Ese será mi último esfuerzo. Sabes que te espera otro cielo diferente y que estarás mejor sin toda esta historia del verano.

youtube https://www.youtube.com/watch?v=VQrnD1_34z4&w=420&h=315%5D

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