Verano8

la Foto

Asomó la cabeza entre la oscuridad del océano y entusiasmada levantó las dos manos para decir que estaba bien. El mar chocaba contra el muelle dejando una fina línea blanca de espuma y a estas horas apenas la luna podía Iluminar lo que estaba pasando. “Te espero en la playa”, grito. “No, contigo voy”, contestó su amiga, que se quitó la ropa y en pocos segundos cayó junto a ella. Las dos nadaron con fuerza  hasta orilla, pasando los barcos de pesca y el resto de lanchas y veleros dormidos. Al llegar a la arena contemplaron el sol saliendo por las montañas mientras el aire todavía frío secaba sus cuerpos jóvenes y rosados ​​que habían perdido el miedo a saltar al vacío.

Las puertas de agosto se van cerrando y el pueblo comienza a quedarse quieto. En el edificio de enfrente ya no cuelgan las toallas que hace una semana inundaban los balcones y al final, del día quedan todavía  un par de periódicos olvidados en el quiosco. Ya no juegan tantos niños en una playa que con el agua caliente se niega a despedir el verano.

Has salido temprano esta mañana a  dar un paseo. Una señora te indicó un sendero más allá del faro que conduce a los acantilados. Estarás allí inspeccionando, como a te gusta ti, en el límite de todo, donde  a la vista ya solo queda el mar hasta la inmensidad. Yo me que quedado de nuevo en la cama. No se me ocurre nada especial que hacer, simple pereza, Cansado de la playa, del paseo, de las cañas y del calor. A veces hasta me molesta la música.Siempre insistes en que debería  abrirme más a las cosas, dejarme llevar y no meterme  tan adentro. Y es posible de tengas razón y estoy aprendiendo a ver los matices entre los colores. Que no haya manera de que el calor se convierta en fresco no quiere decir que el mundo se acabe.

Regresas y ya estoy metido en el ordenador, en la sala, con ventana abierta, Intentando escribir unas líneas más. Pregunto si preparamos algo de comer mientras sugiero una ensalada de primero, con una lata de mejillones al natural, la lechuga y los tomates que el hombre del quiosco nos regaló ayer recién cogidos de la huerta unas aceitunas. El resto ya veremos.

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