Ojalá

Adeje-20140130-01571 (3)

Silvio Rodríguez llegó a mis oídos en la misma época que Tracy Chapman, en cintas de cassette que tenía mi hermana y sus amigas y que yo escuchaba de un trayecto a otro, en los viajes a La Laguna, donde fui feliz como estudiante. La diferencia es que en ese entonces yo no entendía las letras de la cantautora norteamericana, en cambio, las del cubano me parecían reveladoras. Ahora me viene a la cabeza “yo no sé lo que es el destino, caminando fui lo que fui” o “por favor no se moleste, si acaso me estoy yendo, no vine a perturbarles y menos a ofenderlos, vi luz en las ventanas y juventud cantando y sin querer ya estaba soñando”.  Ayer recuperé el documental ‘Ojalá’, que cuenta la gira de conciertos por los barrios de Cuba del artista y de la labor que realiza en el estudio que lleva este nombre. En la sala principal hay un piano Stenway traido de Hamburgo donde pone los dedos Chucho Valdés, Omara Portuondo y toda la generación de jóvenes artistas cubanos que siguen, a pesar de las circunstancias, haciendo música, resistiendo, disfrutando. De Silvio Rodríguez no solo hay que recordar sus canciones, sino una labor intensa y comprometida en el lugar donde vive, esta tierra tan lejana y cercana a la nuestra. Los vecinos que asisten a los conciertos de Silvio en estos pueblos de la Isla deletrean su arte como himnos de esperanza en este mundo raro y contradictorio. ‘Ojalá’ te pone los pies en el suelo y demuestra que la sencillez no es una quimera. Aspiro a ella.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s