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Caleta

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Hay demasiada música en el coche, e incluso la música, cuando es excesiva, molesta. Existen momentos en que prefiero apagar la radio y escuchar a la carretera, abriendo la ventana para que entre el aire de estos días soleados  y frescos y pensar en mis cosas. El silencio relativo tiene igualmente su cadencia, la del propio aire si estás en el coche, o la del mar si te encuentras en la costa. En estos momentos escucho las olas de La Caleta. El pueblo va despertando y el paseo va tomando de nuevo la vida. Una turista ha aprovechado las primeras horas de la mañana para meterse en el agua. Todavía con el bañador mojado se marcha calle arriba mientras otra señora sentada  frente a la orilla cierra los ojos para que los primeros rayos de sol calienten su cara.  Por las mañanas cada uno despierta el día como buenamente puede. Hace un rato había dos pescadores inmóviles en las rocas que protegen a las casas del mar. Quizás no logren pescar gran cosa pero parecen necesitar esa quietud cargada de paciencia y oficio. Algunos camareros ponen los primeros manteles del día. Luego vendrá el ciclo del desayuno, del almuerzo y la cena, que traerá el olor al perfume de los extranjeros en el paseo.

Aquí todos los días el sol se despide de manera diferente. El invierno deja nubes de verano que han perdido el rumbo. Hay veces que los aviones dibujan una fina línea en el cielo: el rastro de la velocidad con la que todo se mueve hacia el futuro.

En la guantera del coche  han dormido  Bon Iver, Thelonius Monk, Andrés Calamaro y  los conciertos para clarinete de Mozart. También por ahí andaba el dueto de Franco Batitato y Antonhy and de Johnson. No se puede tener a tanta gente junta. Es necesario ir dejándola atrás, y lo consigo, pero siempre llegan otros nuevos. Tengo que ordenar la estantería  como otras muchas cosas que ahora se sostienen en la cuerda de un funambulista.  De momento he decidido dejar limpia la guantera del coche  y devolver los discos a su sitio. Es solo una decisión, pero no somos lo que pensamos, sino lo que hacemos. Finalmente Mozart se quedará una temporada más, por lo que pueda pasar.

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Un comentario en “Caleta

  1. deborah serantes dijo:

    Impresionante foto! Me gusto tu frase somos lo que hacemos, no lo que pensamos, aunque por pensar hacemos muchas cosas que instintivamente no llegariamos a hacer, bueno me estoy enredando, muy lindo como siempre, me haces volver a Tenerife escuchando musica en tu coche!!

    Enviado desde mi iPad

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