La banda

Pertenecer a la banda de música significaba algo extraordinario para un niño que todavía no quería ser adulto. En realidad, en el pueblo había pocas posibilidades de hacer otra cosa que no fuera estar en la banda o darle patadas a un balón. Dos opciones diferentes pero no necesariamente incompatibles, pues algún futbolista también fue músico, pero nunca al revés. Cada chico iba haciendo suyo el instrumento, esa experiencia de descubrir la música colectiva, del instante, irrepetible, que seguía sonando en nuestras cabezas cuando nos íbamos a dormir.

Éramos un grupo de jóvenes imberbes casi incapaces de sostener el instrumento, que comenzaba a fumar sus primeros cigarrillos en el descanso del ensayo. Ni siquiera éramos conscientes de la importancia que  la disciplina voluntaria y  a la vez obligada de la música iba a tener en nuestras vidas, donde lo de menos era soplar por el instrumento. Algunos se hicieron músicos de verdad, otros aficionados, pero nadie olvidó lo bonito de aquellos años donde todo se presentaba ante tus ojos como un regalo que llega sin pedirlo.

Queríamos salir del pueblo y la música te daba la oportunidad de conocer otros lugares, no muy diferentes al nuestro, pero otras caras y otras plazas. Todas las fiestas de los alrededores sacaban a sus santos a la calle y se hacían los conciertos. Allí estábamos. Las procesiones se convertían en algo tedioso,  casi marcial y de obligado cumplimiento. Era así: el músico de banda parecía estar hecho de una madera especial.

Alguien dijo que pocas cosas hay tan entrañables como una banda de música. Y hace apenas unas horas,  escuché pasacalles y aplausos a través de la ventana. Eran las bandas antes del certamen que han llegado, uniformadas, con jóvenes y viejos. Me han recordado años pasados, no necesariamente mejores, diferentes, donde lo de menos era soplar por el instrumento.

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Tengo en el coche el último trabajo de Anthony and the Johnson: Cut The Word , que salió  en agosto y fue grabado en directo el año pasado  en el Denmark Concert Hall de Copenhague  con la Orquesta Sinfónica Nacional de Dinamarca .

Cut the Word.

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