Sonrisa

Es una casa antigua donde supones que han pasado muchas cosas. Está rodeada de un enorme jardín con flores que huelen a menta y senderos de piedra. Uno de ellos conduce al estanque, casi un pequeño lago de poca profundidad. Allí viven peces y han nacido ranas que se suben a las hojas caídas de los árboles. La casa tiene tres pisos y más de veinte habitaciones, la mayoría con blancas ventanas verticales que dan al acantilado, donde llega también el bosque, y parece que acaba un mundo y empieza otro. Gran parte de la pared está cubierta por hojas de buganvillas que tiñen de púrpura la entrada principal. Existe un inmenso ático. Ocupa una zona del tejado de madera que cubre todas las estancias. De vez en cuando se escuchan ladridos de perros. En algún lugar oculto vigilan la propiedad.

Estas allí por un amigo común. Formas parte de “la Fiesta de Bienvenida al Verano”. Anochece y solo queda en el cielo una estrella visible. A través de enormes ventanales entra la brisa de fuera hacia el salón donde se concentra la mayoría de la gente. Unos no paran de comer todo tipo de “manjares”, ligeros y sabrosos; otros repiten copa tras copa sistemáticamente hasta quedar rendidos en algún sillón de la casa. La música no está demasiado alta, lo que permite entablar conversación. Pero no conoces a nadie. De vez en cuando alguien te mira y sonríe, aunque también deja de hacerlo. Tu amigo parece haber desaparecido.

Llevas cuatro horas de un lado para otro sin encontrar tu sitio. Es madrugada. Sales fuera a la terraza. Si te inclinas puedes ves el mar y contemplas como la espuma blanca, que adquiere diversas formas, golpea el abismo. Cada cierto tiempo escuchas el sonido de las ranas del estanque y el viento del bosque susurra a tu espalda. No deja de oler a menta. Te acuerdas de las cosas que has hecho, de las decisiones que has tomado arrastrado por una intuición indemostrable. De pronto, incluso los peores recuerdos se convierten en poderosas píldoras de fortaleza que te hacen esbozar una sonrisa. Sientes por un instante que allí comienza todo, en el límite del acantilado, en aquella casa enorme y ajena, donde supones que han pasado muchas cosas.

Recomiendo a Bonnie Prince Billy. Su último trabajo. Wolfroy goes to town.

Es folk. Una canción: “Time to be clear”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s