Pájaros (dos)

Hace algún tiempo que mis hijos viven con la madre en la ciudad. Se limitan a estudiar  y supongo que a salir de fiesta. De vez en cuando  telefonean y dicen que me quieren. Y cuando me toca estar con ellos telefonean a su madre.

Amé la ciudad cuando era joven. Era como un parque de atracciones donde te esperaban sensaciones fugaces y extremas. Pero todas fueron bajando de intensidad y un día dejó de interesarme todo este parque, donde conocí a mi mujer, que se divertía una y otra vez en la montaña rusa.

Con el paso de los años las ciudades te van cansando, al menos de una cierta manera. Se trata de no estar en el mismo sitio. Supongo que será por el ruido que no cesa, ni siquiera por la noche, cuando todo parece estar en calma. Suena una sirena, parece que  ya no llegan como antes los pájaros por la mañana a los árboles de enfrente y en la tele del vecino se oye siempre ese programa concurso. Yo que sé.

Ahora, cuando tengo que ir a recoger a los hijos me limito a pasear por la avenida a última hora de la tarde, tomar algo en el café principal  y ver pasar alguna chica guapa con aspecto despistado.

A las puertas del verano empiezo un tiempo nuevo en el pueblo. He decidido volver para quedarme una temporada. Sientes que es buen momento para recuperar todos esos olores. Y los sabores del mar. Al pueblo uno siempre vuelve. Tarde o temprano.

Allí siguen los pájaros en la playa, picando algo en la orilla. Vuelvo a preguntarme  cuánto dura la vida de aquellos animales,  si su ocupación fundamental es andar por la arena esperando a que la espuma cubra sus patas para meter el pico en el agua.

No sé si persiguen otro objetivo que sobrevivir, si tienen sueños, obsesiones, metas, algo que echar de menos, en qué pensar que no sea andar por las orillas, aparearse o buscar comida. De alguna manera, tampoco estas cuestiones están lejos de nuestros comportamientos.

La casa ha estado cerrada desde el verano pasado. Fue la última vez que estuve aquí, casi con el mismo aspecto y con las mismas aspiraciones en la vida; conseguir escribir alguna historia entretenida, que gustase, al menos, a un puñado de gente.

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2 comentarios en “Pájaros (dos)

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